miércoles, 15 de mayo de 2013

Actividad 20
Erase una vez un pequeñito conejo llamado Kukin que vivía en un bosque encantado dentro de un hoyo muy pero muy pero muy profundo, dentro de él vivía con 3 de sus amigos: el topo, la ardilla y un pato, estos pasaban momentos divertidos y cada uno de ellos era especial, aunque a veces tenían diferencias.
Cierto día cuando Kukin caminaba cerca de un arrollo que se encontraba cerca de su casa, escuchó una vocecita que decía -¡Ayuda, ayuda!- Kukin no sabía si acudir al llamado, puesto que anteriormente le habían contado que en aquel lugar había fantasmas. Entonces Kukin se asomó al agua y en eso algo lo jaló hacia dentro, el agua comenzó a moverse mucho, él estaba asustado, tan asustado que ni gritar podía, se armo de valor e hizo que el miedo se le alejara y así fue como apenas pudo gritar -¡Ayuuuuda, ayuuuuda!- .
Sus amigos se encontraban cortando unas ricas uvas cuando escucharon gritar a su amigo, de inmediato siguieron la voz y corrieron tan pronto como pudieron, al llegar al arrollo el conejito estaba casi ahogándose, sus fuerzas ya no lo ayudaban mucho (de por si estaba flaquito), estaba todo pálido; la ardilla y el pato saltaron al agua y el topo no salto porque tenía miedo al agua, la corriente del agua era tan fuerte que los pobres animalitos apenas y podían moverse, nadaron y nadaron hasta llegar al conejo y lo sacaron del agua.
El pobre conejito se encontraba tirado sobre el pasto sin aliento, no se escuchaba el latir de su corazoncito, sus amigos se asustaron mucho y comenzaron a llorar, pues pensaron que su pobrecito amigo Kukin había muerto, sin embargo, Kukin de pronto comenzó a suspirar y sus amiguitos se alegraron.
Kukin conto a sus amigos que en el arroyo había una pequeña sirenita que pedía que la ayudaran a salir de ahí ya que un sapo que era brujo la había capturado y no la dejaba volver a casa y que ella había escapado, pero cuando el sapo vio a la sirenita platicando conmigo, capturo a la sirenita y trato de ahogarme.
Los cuatro animalitos después de mucho pensar y pensar en la pobre sirenita, lograron armar un plan así que a la mañana siguiente salieron de casa y se fueron al arroyo donde le tendieron una trampa al sapo, quien cayó en la trampa como una mosca indefensa en una telaraña, después de que atraparon al sapo, buscaron a la sirenita y cuando la encontraron la sacaron de la jaulita y en agradecimiento les regalo unas conchitas mágicas y el sapo pidió que lo disculparan y les dijo que ya no sería malo y que sus poderes los utilizaría para mejorar, de ahí en adelante todo cambio y fue más bonito.

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